Reflexiones

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Aprendí que estar solo también es estar en la mejor compañía

Dicen que la soledad es mala pero es posible que las personas solo estén confundidas, pues una cosa es sentirse solos y otra es estar solos. Cuando te sientes solo, vives en depresión constante, no importa quien esté a tu lado, esa sensación de estar desprotegido nunca se te va. Sentirse solo es triste, enferma y hasta mata a una persona. Por otro lado, estar solo, es contar exclusivamente con nuestros propio amor y apoyo para poder seguir en la vida. Puede que otros lo vean triste, pero la verdad es que en nosotros mismo podemos encontrar la mejor de las compañías.

¿Has disfrutado de lo precioso que puede ser estar solo? Seguramente si pero no le has sacado el provecho que deberías. Y si lo has hecho entonces quizás entiendas lo que te contaré a continuación.

Desde pequeña siempre estuve rodeado de personas, amigos y familiares, por lo que contar con un espacio a solas era prácticamente un lujo. Sin embargo, siempre buscaba algún rincón en donde pudiera pasar algunos minutos conmigo misma. Siendo niña no entendía la razón, y de hecho no lo hice hasta estar mucho más grande. Y es que resulta que poco a poco estaba convirtiéndome en mi mejor amiga.

Con el paso de los años podía hacer cosas que otros verían como tristes, por ejemplo ir al cine sola, comer en algún lugar público sola, caminar un día de san Valentín sola y sentarme en una plaza sola. Incluso si un día me quedaba en cama viendo películas y comiendo helado, me preguntaban si estaba despechada o deprimida.

Nadie podía comprender que yo pudiera amar tanto a la soledad. Sin embargo, yo por otro lado no podía entender por qué los demás no podían ver lo que yo veía. Verán, la soledad trae algo que muchas veces necesitamos con urgencia que es “EL SILENCIO”, tener la oportunidad de alejarnos del ruido y de solo oír nuestros pensamientos es sin duda sublime. Esto nos permite meditar en muchas cosas, por lo que a la larga terminamos creciendo y madurando.

 Por otra parte, la soledad nos da la oportunidad de amarnos a nosotros mismos, algo que sin duda debemos hacer. Pues es muy fácil apoyarse o contar con alguien más, pero cuando te amas a ti mismo, te conviertes en tu mejor apoyo, nos aprendemos a escuchar, a entender, sabemos lo que nos gusta y lo que no. Y no es sino hasta que aprendemos a amarnos que aprendemos a amar a los demás.

Y finalmente, la soledad nos permite encontrarnos con nosotros mismos, aprender una sabiduría que solo se encuentra en lo más profundo de nuestras almas, que nos hace traspasar todo nivel y crecer como jamás imaginamos que lo haríamos.

Esta fue y sigue siendo mi experiencia, pues ahora sigo siendo mi mejor amigo, alguien que sé que siempre tendrá una palabra para mí cuando este mal pues quién más que yo para entender lo que me pueda pasar.

¿Mi consejo? Busca un rincón en donde puedas pasar un buen rato contigo mismo y habla como si lo hicieras con otra persona. Aprende a conocerte, disfrútate y haya ese valor que no sabías que tenías.

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