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El efecto bombilla y la importancia de la actitud

¿Qué actitud será la que tendrás con las cosas que están por venir? Eres responsable de tu actitud, muy por encima del tipo de situación a la que te pudieras estar enfrentando, eres el comandante de tu vida, por tanto debes mantener el barco siempre equilibrado para no terminar naufragando.

El efecto bombilla y la importancia de la actitud

¿Qué es el efecto bombilla? Víctor Küppers es un hombre nacido en Holanda, y que ha vivido toda su vida trabajando en ayudar a millones de personas a tener una buena actitud. Su frase preferida es que nunca debes irte de un lugar sin haber hecho un poco más feliz a quienes estaban contigo. El hombre cuenta con un gran currículo, es licenciado en administración, doctor en humanidades y por su puesto es conferencista. Su mensaje lo ha buscado esparcir por diversos lugares de este planeta y cabe resaltar que sus enseñanzas son muy bien recibidas.

Entre sus distintos mensajes existe uno que vamos a tocar en este momento, se trata del “efecto bombilla”. Todos sabemos lo que es una bombilla, se trata de un objeto fabricado para emitir luz, es decir, para transmitir energía. Pues bien, Víctor Küppers explica que las personas somos como bombillas ya que todos tenemos la capacidad de transmitir sensaciones aunque, no todos transmitimos las mismas sensaciones.

Esto pasa igual con las bombillas, pues no todas las bombillas emiten la misma intensidad la luz. De este modo, mientras que algunas personas podemos emitir cierta cantidad de emociones que pueden coincidir con otras, existen quienes proyectan un mayor o menor grado de intensidad de sensación. Así como pueden existir personas que simplemente estén como bombillas rotas o fundidas que no emiten nada.

Dicho esto nos preguntamos, ¿Qué nos diferencia de lo que proyectamos nosotros con lo que proyectan los demás? Esta diferencia radica en la actitud. Para esto se usa una simple formula V = (C + H) x A. En donde V es el valor, C es el conocimiento, H son las habilidades y la A es la actitud.

Las personas tienden a brillar o a emitir más luz cuando las cosas marchan muy bien, sin embargo, cuando las cosas no salen como las esperan, decaen, se desaniman, se deprimen. Todo esto hasta el punto de que alguno colapsa y se queman. Igual puede pasar con aquellos que se jactan por sus logros y emiten tanto brillo que luego se funden. Ninguna de estas fórmulas es efectiva para mantener una vida saludable. Y es que evidentemente, no podemos estar felices todo el tiempo, pero bien es cierto que los días malos tampoco prevalecen.

Debemos pensar mucho más en el tipo de actitud que tenemos ahora mismo y en cuál será la actitud que tendremos con las cosas que están por venir. La idea es que siempre podamos contar con una actitud equilibrada que nos permita vivir más felices con nosotros mismos. Hay que recordar que somos responsables de nuestra propia actitud y no debemos dejar que los altibajos de la vida sean quienes controlen todas nuestras emociones y sentimientos.

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