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Los mejores consejos para la vida

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La bondad está en todo lo que haces por la felicidad de los demás

Bondad no es portarse bien para obtener una satisfacción propia y un premio, es actuar en pro de la felicidad de los demás, aun cuando represente un sacrificio para nosotros. Por eso, ser bueno no siempre es fácil.

Bondad es dar, no recibir

Los que buscan reconocimiento no practican la bondad, porque están intentando recibir donde se supone que solo deben dar. La bondad genuina es desinteresada, procura el bien de los demás y cuida de los que le rodean.

Se puede ser exitoso y carismático, pero si no dedicamos un poco de nuestro tiempo en ayudar a otros, nuestros logros son vacíos, porque Dios nos bendice para bendecir. No importa el puesto que ocupes, la edad que tengas o el estatus social, saluda, ten buenos modales y si tienes algún recurso (tiempo, dinero, habilidades, talentos o contactos) que pueda hacer la vida de otros más feliz o sencilla, ponlo a disposición.

Porque nada de lo que tenemos nos pertenece. Aunque trabajemos duro para algo, es Dios quien da el trabajo y la salud. Hay que ser agradecidos y llenar el corazón de bondad. Porque de este mundo partiremos sin los cargos, las pertenencias, la belleza del cuerpo y el dinero. Lo único que se irá con nosotros son nuestras obras del diario vivir.

Procura tener un corazón limpio de arrogancia y soberbia, y que tengas una actitud hacia la vida de dar, y no de recibir. Sin que siquiera lo intentes, comenzarás a ser muy bendecido, porque Dios verá en ti que eres como un río y no como un estanque; que todo lo que llega a ti fluye y no se detiene. En los estanques, el agua que cae se detiene y en poco tiempo se contamina, se llena de moho y la vida no prospera. Pero los ríos se vuelven cada vez más caudalosos cuanto más reciben y dan.

Por tanto, vive una vida en la que tu principio sea ser bendecido para bendecir, no para aumentar tu vanidad. Ser bueno no siempre es fácil, pero todos los días tenemos una oportunidad para ser mejores. Si procuras la felicidad de los demás, notarás cómo su felicidad te salpica. Es terrible estar rodeado de personas tóxicas que se quejan todo el tiempo, pero qué bueno es rodearse de personas alegres que tienen mucho por lo que agradecer.

Propicia la gratitud en tus familiares y amigos. Si tienen un problema, ayúdales a resolverlo. Si tienen necesidad, sé un instrumento de Dios para provisión. Si necesitan ser consolados, ten una palabra dulce, oportuna y compasiva. Que tu tiempo, tus recursos y tus talentos estén puestos al servicio del bien, pues solo así se vive una vida con propósito todos los días.

Cuando te involucres de manera activa en hacer felices a los demás, notarás que empiezas a ser verdaderamente importante para esas personas. Tu vida cada día tendrá sentido y siempre tendrás algo por hacer, pues hacer el bien es un trabajo que nunca se agota. Empieza hoy.

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