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Es muy desagradable cuando una persona saca en cara el favor que nos hizo

Quien siempre espera reconocimiento por cada cosa que hace, tiene mucho que perder, comenzando por las amistades. Todos debemos expresar gratitud, tanto los que dan como lo que reciben; los que dan, porque tienen para dar, y los que reciben, porque conocen a esa persona que está dispuesta a dar.

Por tanto, la gratitud es universal. El que reclama lo que antes ha dado, no está sabiendo ser agradecido con lo que le ha sido dado. Somos administradores de las riquezas de este mundo, al que más tiene, más se le demandará. Seguramente te preguntas ¿qué se le demandará? Si ves que tu vecino tiene necesidad y tú tienes cómo ayudarle y no lo haces, acumulas juicio sobre ti. Porque lo que tienes, te fue dado para ser bendición sobre otros.

Cuando esperas que te aplaudan por cada acción que haces, te estás creyendo el dueño, no el administrador. El único que merece todos los aplausos es el creador de todas las cosas, quien pone el pan sobre tu mesa, el dinero en tu bolsillo y te da la salud para trabajar.

Pero somos egoístas, el que está bien quiere estar mejor sin importar si a su alrededor hay personas que están pasando por momentos críticos. Buscamos forjar nuestras propias riquezas en los bolsillos, cuando nuestro corazón está pobre, desnudo y desamparado. La riqueza saludable es aquella que es integral, es decir, que en la medida que prospera tu bondad, prospera también tu bolsillo. Pero si tienes que humillar a otros o ignorarlos para mantener lo poco que tienes en el bolsillo, tu enriquecimiento no es más que vanidad. Te irás de este mundo tal vez dejando algunas pertenencias, pero tu alma será pobre.

Es por eso que siempre que hagas un favor, ¡da gracias! Porque estás en la posición privilegiada de quien ayuda. Has sido tan bendecido que tienes la fuerza para extender la mano a otro. No cometas el error de sacar los favores en cara, aun cuando la otra persona sea muy desagradecida, pues esa persona recibirá su merecido.

Cuando des algo, dalo sin remordimiento, sin que te pese la mano y sin esperar nada a cambio. Enséñale a tu corazón lo que es la generosidad y verás cómo en tu casa nunca faltará nada y te sobrará trabajo, salud y dinero. Es desagradable tener que escuchar las quejas de una personas que nos dio algo, no te conviertas en esa personas difícil.

Cuando nos topamos con este tipo de personas que nos hacen un favor y luego lo cobran, deseamos más bien pasar necesidad. Porque como dice un proverbio, “Más vale vivir en un rincón del patio que dentro de un palacio con una persona agresiva”.

Así que, expresemos la gratitud en ambas direcciones. Tanto si hacemos favores, seamos gratos y si recibimos los favores, demos gracias. Porque a este mundo vinimos sin nada, y nada nos llevaremos, solo lo que hayamos cultivado en nuestros corazones.

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