Reflexiones

Los mejores consejos para la vida

Amor

Querido Dios, por favor ayúdame a sanar de todas las cosas que me quebraron por dentro

Ayúdame a sanar el pasado que me lastimó profundamente. Ayúdame a superar los fracasos y a perseguir nuevos sueños. Ayúdame a recordar cómo vivir sin miedo, sin dudas y sin ansiedad.

Me han lastimado tantas veces que solo a ti puedo pedirte esto. Ayúdame a recuperar la confianza y la fe en las personas que sí valen la pena. Hay muchas piezas rotas y desordenadas en mi corazón, con cada una de ellas quiero que me ayudes.

Necesito sanar porque sé que es lo que quieres para mí, y entiendo que es el único camino para ser feliz. Ayúdame a creer de nuevo en la magia del amor, a superar mis decepciones y a amar sin miedo y sin remordimiento.

Ponle color a mi vida, porque he vivido días tan grises que ya ni recuerdo cómo colorear. Dios, tengo el alma rota, no sé ni siquiera por dónde empezar, desde hace meses que no veo luz en ningún aspecto de mi vida y no sé qué dirección tomar. Pero tú, que eres eterno y que todo lo sabes, conoces el tiempo y el corazón de cada persona. Por favor, ayúdame a sanar.

No me permitas permanecer años de mi vida sumergida en la melancolía, la amargura o el miedo. Dame nuevas razones para sonreír, enséñame una perspectiva diferente de las cosas. Te prometo, Dios, que si me ayudas a superar esta dura etapa, cuando encuentre a alguien que esté pasando por lo mismo le seré de apoyo y consuelo, porque sé lo difícil que es vivir esto.

Ayúdame a tener esperanza y a dar esperanza a los demás. Querido Dios, dame energía y motivación para levantarme cada mañana, porque siento tal desánimo que ni siquiera quiero que empiece el día.

Dame un nuevo comienzo con el que me sienta inspirado, confiado y alegre. Dame una nueva oportunidad. Ya ni siquiera pido que las cosas sean como antes, quiero que sean nuevas y mejores. Porque traigo un ropaje viejo y desgastado de un pasado que no quiero repetir, no lo soportaría.

Enséñame a sanar más rápido, a apegarme menos y a sufrir lo mínimo. Enséñame a dejar mi tendencia a la melancolía, consuela mi alma y dame tu alegría. Y mientras aprendo, ayúdame a ver los errores que cometí no para reprocharme nada, sino para sanar por completo y no volver a abrir esas viejas heridas con un error similar.

Si algo te pido es sabiduría para tomar mis próximas decisiones. Encamina mi vida y lléname de todo lo bueno que hay en ti. Que el aire que respiro me sea gratificante, que los recuerdos ya no duelan y que en mi corazón abunde la paz.

No te pido cosas, porque aprendí que en la vida lo más valioso es un corazón sano, en paz y contento. Espero en ti.

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