Reflexiones

Los mejores consejos para la vida

Consejos, Superación personal

Si esperas el reconocimiento, probablemente esperarás para siempre

No necesitas a una multitud de pie aplaudiendo lo que haces, porque el reconocimiento más importante proviene de nosotros.

Es bueno recibir un poco de mérito por lo bueno que hacemos. Se siente como una recompensa obtener una palmada en la espalda cuando promovemos el bien en nosotros. Y este es un comportamiento natural, pues desde pequeños buscamos ver la aprobación en los ojos de nuestros padres. Sin embargo, mientras crecemos esta preocupación debe pasar a un segundo plano y debemos enfocarnos en expresar más gratitud y obediencia para con nosotros mismos.

No funciona esperar las reacciones de los demás ante nuestros actos, pues son inciertas. Además las demás personas no son responsables de aprobarnos ni de aplaudirnos, su rol en la vida no es ser nuestras animadoras, si les nace ¡de maravilla! Pero si no, no pasa nada.

El reconocimiento más valioso proviene de nosotros mismos

¿Sabes qué es completamente saludable? Aplaudirnos a nosotros mismos cuando las cosas no marchan queremos, cuando nos hemos esforzado por alcanzar una meta y cuando hemos sido muy valiente. No necesitamos un estadio repleto de personas que aplaudan nuestros esfuerzos, necesitamos ser observadores de nuestra vida y poder darnos honor cuando lo merecemos.

Cuando enfrentas un reto que para ti era importante y lo superas, es natural que quieras compartirlo con todos, pero no esperes que te alaben por ello. Por ejemplo, muchas personas pierden peso y se ponen en forma y se convierten en una inspiración para otros. Sin embargo, hay una línea muy fina entre querer contar tu hazaña para inspirar y querer contarla para recibir aplausos. Este último tipo de personas son las que cuentan una y otra vez su historia hasta el cansancio solo para recibir un mínimo de aprobación.

Los aplausos tienen que venir de dentro de ti, cuenta tu historia y tus logros a quienes pregunten y quieren escuchar, pero no para alardear. Es mejor guardar silencio y permitir que dentro de ti haya una fiesta, una celebración por cada uno de tus logros.

Humildad ante todo

Quienes siempre buscan el reconocimiento de otros puede que padezcan de dos males: baja autoestima (no se dan el crédito que merecen ellos mismos y demandan el de los demás), y una sed arrogante (son insaciables, siempre quieren recibir elogios).

Humildad ante todo: si tienes baja estima, necesitas humildad para reconocer de lo que careces y trabajar en ello; si tienes sed arrogante, necesitas humildad para renunciar a lo que te sobra (ego) y trabajar en una correcta apreciación de ti mismo. Si te aprecias en la medida justa, te aplaudirás cuando sea necesario y te corregirás cuando las circunstancias lo requieran.

Esfuérzate más por agradarte a ti mismo, pues al final eres tú quien convive contigo mismo todos los días. Trabaja por tener una percepción centrada y saludable de ti y empieza a cosechar éxitos con paz y alegría. Cada logro es una ocasión para celebrar, pero a veces no sabemos disfrutarlos de la forma correcta.

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén