Reflexiones

Los mejores consejos para la vida

Amor, Mujer

Cada mujer es hermosa a su manera. ¡Ámate a ti misma, siéntete orgullosa de quién eres!

Cada mujer tiene su encanto, pero las inseguridades nos llenan la cabeza de mentiras. Si alguna de tus características no te satisface porque sientes que no se ajusta a los estándares de belleza, debes aprender a valorarte mejor. No siempre podemos ajustarnos al tamaño de los estándares y quienes persiguen estas metas terminan siendo más infelices, por tanto, el mejor consejo que puedes recibir es aprecia cada una de tus cualidades y características.

 El amor propio se expresa de muchas maneras

Amarse es cuidarse. Es importante que como mujer cuides tu piel, tu cabello, tu dieta y tu salud en general. No te cuides o de arregles por complacer a los demás o por querer alcanzar estándares de belleza, sino para proteger tu cuerpo como un don de Dios.

El cuerpo es el primer regalo que Dios nos da, por tanto, debemos ser agradecidos y cuidarlo todos los días. La obesidad no es buena, no porque los demás la consideren menos atractiva, sino porque a largo plazo, afecta terriblemente tu salud y poco a poco te va impidiendo vivir una vida más pleno. Solo pensando en esto debes cuidar tu peso. Y esto mismo aplica para el cuidado de la piel o del cabello.

No por seguir una tendencia de moda maltrates demasiado tu cabello. El amor propio se demuestra en los pequeños detalles. Si vas a invertir en algo que sea en ti misma, viste con dignidad, complácete y hazte algún cariño de vez en cuando aunque sea costoso. Y aun cuando no tengas dinero en el bolsillo, no te descuides mujer, busca alternativas naturales, pues hay muchas. Porque los arreglos femeninos no se tratan de complacer los estándares de la sociedad, sino de cuidarse uno mismo.

Por amor a ti misma haz ejercicio, no se trata de tener un cuerpo de infarto, sino de no infartarse y partir de este mundo antes de tiempo. Los seres humanos fuimos creados para mantener vidas muy activas, no sedentarias, el estilo de vida moderno que todo lo facilita nos permite pasar horas en la cama o en el sillón. Pero tu cuerpo no está diseñado para eso. Así que procura moverte más y estar menos tiempo sentado o acostado. Eso también es amor propio.

Ámate, pero no de labios para afuera, porque ya tienes suficientes palabras vacías que provienen de otros; no te hagas lo mismo. Ámate en las acciones cotidianas, en las pequeñas decisiones que tomas durante el día, ámate incluso al respetar tus horas para dormir.

Y respecto a esas partes de tu cuerpo que te incomodan, reflexiona ¿de dónde viene esa inseguridad? ¿Realmente es feo o te han condicionado para pensar que es feo? Si descubres que este rechazo proviene del exterior, entonces debes aprender a amarte más. Y si realmente proviene de tu interior, es decir, esta característica no te gusta, acciona en amor propio y cámbiala. Que todos tus cambios sean porque te amas demasiado y te quieres regalar una mejor versión de ti, no porque te sientas presionada socialmente.

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