Reflexiones

Los mejores consejos para la vida

Reflexiones, Salud mental

Las personas apuradas extrañan lo mejor de la vida, ya que se olvidan de admirar la belleza de los detalles

Somos la generación de lo instantáneo, todo se está automatizando y nos estamos acostumbrando a eso. Queremos que todo sea rápido, cada vez somos menos pacientes hasta en las cosas más simples de la vida y estamos desaprendiendo cómo funcionan los procesos.

La vida surge de los procesos, sin embargo, a nuestras manos todas las cosas llegan procesadas y listas, desde lo que vestimos hasta lo que comemos. Así que es natural que nuestra generación esté más estresada y más ansiosa, pues no comprende los procesos.

Nuestra sociedad opera de forma cada vez más rápida y más turbulenta, si te quedas, estás perdido. Vamos tan rápido que, quienes no pueden seguir el ritmo, terminan en detrimento de su salud mental y emocional. Y es que hasta los romances en estos tiempos son efímeros, la gente se apresura para amar, en redes sociales cada tanto tiempo una persona tiene amores a los que le jura amor eterno.

Ahora no es muy común eso del amor eterno sino el amor efímero, porque el amor eterno requiere de una paciencia con la que no contamos. El amor actual es efímero porque llega rápido, es intenso, pero empieza a escasear ante la menor dificultad y sin más desaparece. Vivir rápido tiene sus beneficios, porque con todo siendo procesado para ser consumido no tenemos que esforzarnos más, pero es probable que tenga desventajas de mucho peso.

A medida que nos apresuramos para seguir el ritmo de la vida, nos desconectamos de las esencias. No nos tomamos el tiempo en la vida cotidiana para detenernos y apreciar lo hermoso de la vida en sus peculiaridades. La verdadera vida se esconde en los detalles, aunque la humanidad siempre haya perseguido la grandeza.

Muchas veces, en la grandeza hay perturbación, ¿pero quién observando el vuelo de una mariposa puede sentirse presionado? Lo mejor de la vida se esconde en lo que podemos observar, oler, palpar, gustar y sentir en nuestro corazón; cosas no demasiado suntuosas, sino sencillas.

¿Por qué estamos estresados? Porque nos estamos alejando de lo sencillo de la vida. La vida moderna, siendo más fácil, es al mismo tiempo más complicada. Tenemos más ambiciones y el marketing de la felicidad nos ha vendido la idea de que si no poseemos no seremos felices. Por eso nos agobiamos pensando que, los que tienen, están siendo más felices que nosotros y sentimos la profunda ansiedad de estar desperdiciando la oportunidad de ser felices al no tener o hacer.

Pero la verdadera felicidad no está ni en tener ni en hacer, sino en ser. Apaga un poco el ruido, baja un poco las revoluciones y comienza a disfrutar de los detalles más pequeños de la vida al menos unos minutos al día. Notarás que estar en paz no es tan difícil, no tienes que pagar clases de nada si aprendes a callar.

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