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Tal vez tu oración sin respuesta es la forma en que Dios te salva

Si sientes que tus oraciones no pasan del techo de tu casa, que no recibes la respuesta que te gustaría, tal vez aquello que estés pidiendo no sea realmente lo mejor para ti y de alguna manera Dios te está protegiendo. Tal vez toda las cosas que te duelen, te molestan o te incomodan y que pides que Dios te quite, te están haciendo más fuerte. Tal vez, todos los planes que han fallado últimamente debieron fallar para protegerte.

Está bien desear algo desesperadamente, pero si no lo recibes tal vez sea una señal. No es que Dios no te escucha, él escucha cada una de tus oraciones, es que a veces no es el tiempo ni tampoco tienes la madurez para recibir eso que tanto pides, o peor aún, eso que quieres puede hacerte mucho daño, llenarte de soberbia o de angustia.

El tiempo de Dios es perfecto y sus respuestas siempre son oportunas

Dios no deja de responder porque sí, incluso con su silencio nos habla. Si sientes que Dios ha callado, revisa tu corazón, examina tus verdaderas intenciones y chequea cómo está tu madurez. Dios no está para complacer los caprichos de los hombres, nosotros debemos vivir para complacerle a Él, el creador de todas las cosas.

Revisa si lo que estás pidiendo es lo acertado de acuerdo al tiempo. Hay personas que por ejemplo piden desesperadamente a una pareja con ciertas cualidades, pero no saben todavía amarse y respetarse a sí mismas. Y Dios en su misericordia les ha dejado solos o solas por un tiempo para que aprendan a dedicarse a sí mismos y no perderse en la primera persona que encuentren. Entonces se enfadan porque la persona que anhelan no ha llegado. Si eres de estas personas, debes saber que la persona más valiosa e imprescindible para tu vida eres tú mismo, si Dios en su perfección te ama, ¿por qué no puedes amarte tú mismo?

Otras personas están desesperadas por un mejor salario o puesto de trabajo. Si no llega, no presiones, Dios no ha dejado de escucharte, simplemente no tienes todavía ni la madurez ni los deseos correctos para alcanzarlo. Examínate.

Finalmente, todos pasamos problemas en nuestras relaciones ya sea de pareja, de familia o con amigos. Queremos que sean tal y como las hemos idealizado. Pero lo que no consideramos es que Dios se vale de todas las adversidades para ayudarnos a ser mejores, a amar de la forma correcta a tener la paz que sobrepasa todo entendimiento y el gozo que todo lo soporta.

No te sientas más desamparado, Dios no se ha olvidado de ti. Sigue orando, pero esta vez, pide algo diferente, dale permiso a Dios de que te revele cuáles son los deseos de tu corazón y por qué no puedes o no estás preparado para recibir. Será transformador para tu vida.

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