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Amor, Reflexiones

He llegado a un acuerdo con el hecho de que el amor no puede conquistarlo todo

Todos crecimos creyendo que el amor entre dos personas todo lo podía, pero a medida que conocemos la naturaleza humana y lo poderoso que es el amor propio, empezamos a dudar un poco de esta noción. Crecimos pensando que si amábamos a nuestra pareja y él o ella nos amaba lo suficiente, podríamos permanecer juntos y ser felices. Pero en nombre del amor, muchas personas han aguantado relaciones completamente dañinas que debieron acabarse desde el primer momento.

Y es que cuando se ama más a la pareja que a uno mismo, estamos prácticamente listos para sufrir. Quien dice que el amor es sufrimiento, claramente no ha aprendido a amarse a sí mismo primero. El amor no tiene por qué hacerte sufrir, al menos no a largo plazo, no debes aferrarte a una relación que solo te hace daño, por más que sientas que le amas.

El único amor que todo lo perdona y que se reconcilia es el de Dios. Muchas personas toleran traiciones horrendas solo porque piensan que si el amor es verdadero, deben poder resistir en pareja. No somos Dios, es saludable perdonar, pero no estamos obligados a reconciliarnos porque cuando el corazón está roto, ni todo el amor del mundo es suficiente.

Verterse en amor con la persona correcta es completamente fructífero, a medida que damos amor, nos nutrimos y nos llenamos de una alegría indescriptible. El problema es que cuando estamos enamorados no tenemos ojos para nadie más y siempre pensaremos que estamos con la persona correcta. Pero si por desgracia estamos con la persona incorrecta, en nombre del amor aguantaremos cosas que no deben ser toleradas y resistiremos en un barco en el que ni siquiera debimos zarpar.

Hay relaciones que deben terminar, no importa cuánto ames a la otra persona, permanecer allí no es saludable.

Y seguramente te preguntarás  ¿cuándo sé que el amor no es suficiente para continuar? La respuesta no está afuera, está en tu interior. Si dejaste de priorizarte para priorizar la relación o a la otra persona, si piensas más en el sufrimiento de la otra persona que en el tuyo, si aguantas lo que no quieres sin ningún beneficio a cambio, si sientes que la vida se te está yendo mendigando un poco de felicidad, no estás en el lugar correcto.

No importa que tan grande sea el amor que sientas por la otra persona, si es mayor al respeto que sientes por ti mismo, es desproporcionado y por lo tanto dañino. Encontrarás a la persona correcta en el tiempo correcto en la medida que te ames a ti mismo. Si inviertes el orden de las cosas te harás daño; no se puede correr antes de caminar, asimismo, no se puede amar sanamente a otro si antes no sabemos ni siquiera lo que es el amor empezando con nosotros mismos.

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