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Un día en la vida de una madre equivale a dos días laborales del padre

Todos sabemos que la vida de una mujer cambia cuando se convierte en madre, no solo porque ahora va a velar por la vida de un nuevo ser, sino porque se pueden hasta quintuplicar sus tareas y deberes haciendo de sus días un ajetreo constante con el que un hombre muy pocas veces podría lidiar.

No subestimes las tareas de las madres

En la vida, todos tenemos que cumplir cierta cantidad de tareas. Estas tareas son muy comunes como por ejemplo estudiar, trabajar y cuidar de los nuestros. Pero ¿Qué pasa cuando nos convertimos en madres? Pues bien, nuestro mundo se pone de cabeza. Jamás estaremos preparadas para lidiar con tanta carga, pero nos hacemos tan fuertes en el camino que en poco tiempo nos convertimos que algo parecido a una súper heroína.

Es curioso porque aunque no correrás tan rápido como Flash, es cierto que terminarás haciendo docenas de tareas en un par de horas o en solo la mitad del día. No controlarás las mentes como lo hacen muchos mutantes de los cómics, pero siempre sabrás de ante mano lo que tus hijos necesitan. No tendrás la súper fuerza de Superman, pero podrás cargar a tu hijo a la vez que cargas todas las bolsas del supermercado.

En realidad, cuando te conviertes en madre desarrollas habilidades que jamás creíste que tenías. Y si eres de las que se preguntan si están siendo malas madres, solo pregúntate ¿Cómo hace tu hijo para seguir vivo y sano? Obviamente estás haciendo un trabajo excelente pues la crianza de un hijo toma tiempo y mucha dedicación, de lo contrario no durarías ni su primer mes de vida.

Los hombres, cotidianamente subestiman el rol de las madres, por alguna razón consideran que lo que ellos hacen es mucho más importante. Y es que ellos se enfocan mucho en el dinero que deben llevar a la casa, y como el dinero paga los víveres con los que se mantienen vivos, asumen que esta tarea gana en relevancia.

Claro que la idea aquí no es desprestigiarlos, la verdad es que la tarea de un padre siempre será muy importante, pero en cuanto a nivel de intensidad, el rol de una madre es sin duda alguna más agotador. Una madre de estos tiempos no es como las madres de antes que solo vivían para estar en el hogar. Ahora ellas también trabajan y de hecho muchas son madres solteras que les toca hacer de padres y madres.

Las madres tienen que estar pendientes de su trabajo, del hogar, de la comida de los niños y una infinidad de tares que de solo nombrarlas resulta agotador, por esto es que muchos admiran esta condición. Aunque existen padres que se convierten en un apoyo incondicional para su pareja y comparten de manera muy equitativa las tareas de la madre. Pero dado que los casos son muy aislados, esta batalla la ganan las madres.

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