Reflexiones

Los mejores consejos para la vida

Reflexiones

Hoy elijo perdonarme

¿Te pasa que perdonas a los demás pero a la persona a la que más te cuesta perdonar es a ti mismo? Te recriminas por lo que hiciste una y otra vez en tu mente y a veces vuelves a pedir perdón a la otra persona pensando que así encontrarás paz, pero sigue doliendo dentro de tu pecho.

Esto se debe a que ante una ofensa o falla, cualquiera que sea, el perdón funciona en muchas direcciones, y una de las más importantes que muchas veces ignoramos es hacia nosotros mismos. Muchas personas todavía no se han dado cuenta que sus problemas de ansiedad y falta de sueño están relacionados con que no se han perdonado.

Otras personas sin embargo caen en justificar y dar explicaciones sobre explicaciones sobre sus errores del pasado. Esto también revela que para nada se han perdonado. Personas como estas no necesitan jueces, ellos son sus propios jueces y verdugos.

¿Todavía no te has perdonado? ¡No lo dejes para mañana!

El perdón hacia a ti mismo no puede esperar. No te imaginas la paz, la salud y la alegría que te estás robando al no perdonarte. Hay que aprender a aceptar el pasado, incluidos todos los errores; cuando los recuerdes, no debe venir agobio ni incomodidad a ti, sino la paz de que es algo que has superado y de lo cual has aprendido.

El convertirnos en pequeños jueces es una actitud que debemos revisar en nuestra crianza. Probablemente tuviste padres muy exigentes o tenías algunos estándares que llenar. Si analizas seguramente encontrarás alguna relación entre cosas que viviste en tu niñez y esa manía de querer juzgarte todo el tiempo. Ni siquiera juzgarte, condenarte.

Llevar una condena que otro nos imponga por la falta de perdón es terrible, ahora imagínate lo que se siente llevar una condena de este tipo impuesta por ti mismo. Seguramente ni lo tienes que imaginar, pues cabe la posibilidad de que si estás leyendo estas líneas, hayas experimentado la angustia de no haberte perdonado por algo.

Calma y paciencia. Ese es nuestro único consejo. Ten calma cuando te agobies por tu pasado, busca el silencio y respira, acalla las voces de tus propios jueces. Enseguida, ten paciencia contigo mismo, no seas tan severo. Puedes equivocarte y puedes volverlo a intentar, y con cada intento ten la certeza de que serás un poco más sabio.

Perdonarse a uno mismo es un acto liberador, hazlo cuantas veces lo necesites. Y no intentes cerrar ningún ciclo sin antes haberte perdonado, pues de lo contrario estarás confrontándote a ti mismo perpetuamente con tu pasado. Fija tu mirada en el presente y libera toda la carga. Eres libre, nadie puede juzgarte ni condenarte, ni siquiera tú mism@, y si Dios te perdona ¿por qué no podrías tener misericordia para contigo? Inténtalo y tu vida cambiará drásticamente.

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén