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Amor

Amar es cuidar: así de simple, así de profundo

Amar es cuidar, porque nadie que ame verdaderamente descuida a su pareja. Parece demasiado obvio, pero en las relaciones lo primero que se descuida es el cuidado. En teoría hemos escuchado mucho esta frase, pero ¿realmente estamos cuidando a la persona que amamos?

El cuidado se resume en atención: atención a la salud de la persona que amamos, a sus emociones, sus pensamientos, sus opiniones. Y en un sentido más amplio, se trata de velar porque logre sus sueños, se sienta plena y en un estado de bienestar.

Cuando amamos, en lo que depende de nosotros, nos esforzamos porque la otra persona se encuentre bien en todos los sentidos. Y si hay algo que está fallando, nos ponemos manos a la obra con esa persona para arreglarlo.

Si estás con tu pareja y te sientes desgastado o fastidiado cada vez que tiene un problema, tal vez olvidaste que amar es cuidar. Amar no es compartir momentos de fiesta, de derroche, de emociones intensas; amar es cuidar durante los días difíciles, cuando el otro siente que no puede avanzar.

Las verdaderas relaciones se cultivan en los momentos difíciles, porque el amor todo lo soporta. Si los días grises los separan en lugar de unirlos, tal vez no se amen como lo han pensado.

A veces nos convencemos de que amamos a una persona y nos forzamos a permanecer con ella, cuando realmente no nos nace cuidarla, estar incondicionalmente y luchar a su lado. Pero el amor naturalmente hace todas estas cosas.

Si han dejado de cuidarse, tal vez estén dejando de amarse

Se trata de una ley infalible: el amor y el cuidado vienen juntos. Las personas se dan cuenta de que el amor se ha ido cuando ya es irremediable, pero hay una señal muy clara de que el amor comienza a marchitarse: se descuidan el uno al otro.

Cuando ya no recibas ese mensaje de si llegaste bien, cuando te resfríes y no te acerque ni un jugo, cuando haya frío y no tenga la motivación de proporcionarte calor o cuando te haga falta algo y no sea capaz de darse cuenta y proporcionártelo, allí sabrás que te está descuidando y que el amor se está apagando.

Y es que en efecto, el amor se apaga, las relaciones se marchitan. Hay que trabajar y esforzarse cada día para mantener las relaciones saludables y esto se logra desde los pequeños detalles. Y esos pequeños detalles en conjunto se resumen en cuidado.

Si sientes que tu relación se ha enfriado, retoma el cuidado y verás cómo todo comienza a germinar nuevamente. Las relaciones más duraderas se basan en el cuidado y el respeto. Recuérdate a ti mismo y a esa persona especial que amar es cuidar y comiencen a retomar el cuidado mutuo como un ejercicio de amor. Serán una pareja mucho más feliz, porque no hay amores eternos, sino amores bien cuidados.

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