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Dios, haz de mi hogar un lugar de armonía, amor y paz ¡Amén!

Pocas cosas tenemos en la vida que son realmente importantes y significativas. La mayoría de cosas por el contrario son más vanas y tienen que ver con logros, metas, economía y cosas materiales. Entre las cosas de gran importancia tenemos nuestro amor propio, nuestra relación con Dios, y por supuesto el tiempo que compartimos con nuestros seres amados. Sin importar como sea la familia, siempre tenemos que darle la honra que merecen, pues Dios bendice a quien valora y cuida de los suyos. Y una manera de hacerlo es santificando nuestro hogar en oración.

La importancia de orar por el hogar y por cada uno de tus seres amados

La familia es ese grupo de personas que habitan con nosotros y que siempre están para apoyarnos y amarnos. Ellos son quienes conforman nuestro hogar, quienes le dan ese calor que tanto necesitamos para sentirnos en paz y en armonía cuando llegamos de cumplir con nuestras labores.

Existen hogares con lazos muy fuertes y estrechos, pero existen otros bastante problemáticos que necesitan dirección. Independientemente en el hogar en el que te encuentres, no te olvides nunca orar por cada uno de sus miembros. Todos, (aunque el tío avaro que no te agrada) son importantes y especiales, por lo que tienes que tomarles en cuenta a la hora de platicar con Dios.

Una vez que hayas comprendido lo especial de la santificación del hogar, te aseguro que querrás orar todo el tiempo para fortalecerlo y verlo cada vez más crecido en la gracia de Dios. Así que cuando ores, dando gracias a Dios ora así:

Oración:

Padre mío, y amado Dios, tuya sea la gloria y el poder, bendito seas en la eternidad y gracias por todo lo que haces por mí y por mi hogar. Gracias mi Dios, porque me has proporcionado un techo donde morar y gracias porque no me has dejado solo. Tú que como padre me cuidas desde las alturas, me has puesto junto a un grupo de personas a quienes hoy llamo familia.

Reconozco que quizás en algún momento, no he sido el mejor con alguno de los miembros de este hogar. Confieso que he pecado en pensamiento, palabra y obra con alguno de mis hermanos y con mis padres. Confieso, que ha habido momentos en donde no les he dado la honra que merecen por ser mis padres. Y te pido padre tu perdón. Perdóname, así como en este momento perdono en tu nombre a los miembros de mi familia que han pecado contra mí. Les perdono, y pongo en tus manos mi corazón para que me ayudes a olvidar lo malo y a mantener vivo lo bueno para morar en un hogar lleno de luz y de armonía.

Padre Santo, transforma los corazones y las almas de cada uno de los miembros de este hogar, renueva nuestras mentes y ayúdanos a trabajar en la construcción de un hogar más pleno y fuerte. No permitas que la tentación, y el pecado entre a nuestra morada y líbranos de todo mal y peligro Amén.

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