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“El sabio no atesora. Cuanto más ayuda a los demás, más se beneficia”. – Lao Tse

¿Sabes lo que es la avaricia? La avaricia se define como el deseo innato de poseer y atesorar riquezas te cualquier tipo, solo por el simple hecho de tenerlas. Se trata del impulso por conseguir más riquezas para solo guardarlas sin la intención de compartirlas con nadie. Muchas personas sufren este mal y podríamos decir que se trata de una enfermedad. Atesorar algo no es malo, pero no compartir tus riquezas puede hacerte perder la oportunidad de hacerle mucho bien a los demás. Un sabio siempre preferirá compartir y ayudar que atesorar sin propósito.

Cuando piensas en lo que es la enfermedad, te imaginas a alguien convaleciente en una cama luchado por su vida. Pero las enfermedades existen de todo tipo, muchas incluso son imperceptibles, ya que se asume que si no hay dolor o molestia no estás enfermo. Pero comprendamos lo que significa estar enfermo. Enfermedad significa padecer de una alteración del funcionamiento normal de cualquier parte de un mismo organismo.

Ahora, hemos llamado a la avaricia como una “enfermedad” pero ¿aplica? Diríamos que sí. La razón, es porque el comportamiento de los avaros es completamente anormal. Acá, existe una alteración psicológica muy fuerte que impide que la persona haga uso de sus riquezas únicamente para atesorarlas como si se tratase de su propia vida.

Sabemos que en esta vida estamos de paso, que aquí no funciona nuestra inmortalidad. Nuestros cuerpos envejecen, el tiempo de calidad se esfuma con rapidez y nada de lo que consigamos materialmente lo llevaremos con nosotros. Esta es una verdad absoluta que nadie puede negar, entonces ¿Cómo es que los avaros no lo comprenden?

Es preciso decir que sí lo hacen, solo que viven realidades paralelas creadas por su mismo padecimiento. Esta es una afección o adicción que no solo les lleva a ser egoístas y mezquinos con los demás, sino que también lo son consigo mismos.

Si tienes a un amigo avaro, no te molestes con él, no le juzgues, pues ni siquiera es consciente de lo que hace. Piensa y ten presente que no está ensañándose contigo sino que su mente funciona así, y tan grave es esto, que el mismo avaro puede estar necesitando dinero para curar una enfermedad que padece y por solo no descompletar su tesoro, prefiere aguantar el mal.

A estas personas le compartimos esta frase: “El sabio no atesora. Cuanto más ayuda a los demás, más se beneficia”. Si en verdad quieres atesorar algo, atesora el amor, la gratitud, y la paz que recibirás cuando acostumbres a compartir todas tus riquezas. Sabes que todo esto es pasajero y que el día que partas de este mundo dejarás que otros que jamás trabajaron por tus riquezas, sean quienes se beneficien.

Disfrútalas tú ahora que puedes, hazlo antes de que sea demasiado tarde. Pero, ten presente que la felicidad de quien posee riquezas no está en gastar para derrochar, sino en saber cómo gastar y no hay mejor manera de gastar que haciendo feliz a quien lo necesita.

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