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Los mejores consejos para la vida

Superación personal

El 10 % de mis logros son por mis capacidades, el 90 % por el duro trabajo

La gran mayoría de las personas piensan que quienes consiguen el éxito lo hacen por sus talentos, virtudes o dones. Sin embargo, aunque efectivamente existen casos excepcionales en donde una persona nace con una especie de don que le facilita mucho el camino hacia una determinada meta, bien es preciso dejar claro que el duro trabajo, la constancia y la dedicación pueden ser cosas más importantes que te den el mismo resultado.

Más vale el esfuerzo que el talento

Existen muchos ejemplos que podríamos usar para visualizar lo que hoy queremos decirte. Y sin duda usaremos uno que nos resulta el más sencillo. Comparemos a dos personas atléticas, con cuerpos esbeltos, tonificados, marcados y con todos esos detalles que los hacen ser candidatos o candidatas para aparecer en una portada de alguna revista de modelaje o de fitness.

Ahora profundicemos en ambas personas. En un lado tenemos a una persona que desde pequeña era delgada, poseía un metabolismo acelerado, sus genes no permitieron que en su adolescencia tuviera acné, jamás en su vida tuvo hijos, y disfruta de proporciones muy simétricas en su cuerpo. Con el tiempo sintió cierta fijación por el gimnasio, la buena alimentación y vivir por y para su cuerpo. Ahora es toda una modelo del mundo de fitness.

Luego está la otra persona, quien nació con ciertos trastornos hormonales, padeció de obesidad en su infancia, tuvo que lidiar con una adolescencia marcada por el acné y las celulitis, adoraba la comida chatarra, y terminó con un par de hijos, es madre soltera y lucha cada día contra el estrés para darle a sus hijos todo lo que necesitan. Un día, también sintió gran fijación por el mundo del fitness, así que decidió cambiar su manera de pensar, de comer y de vivir, y se transformó en toda una modelo fitness quien de hecho comparte su fama con la otra chica del ejemplo.

Te preguntamos, ¿Quién tuvo más mérito? A simple vista se puede ver que la chica numero dos es la ganadora en esfuerzo. No nos mal intérpretes, sin duda la primera chica también tuvo que aprender a alimentarse, a ser constante con las rutinas de ejercicio, y seguramente pasó por momentos en donde quizás quiso desistir porque el esfuerzo era muy alto. Sin embargo, su genética y metabolismo ya estaban a su favor. Por más que ella sintiera que se estaba esforzando más que nadie en el mundo, la realidad es que la chica número dos del ejemplo estaba lidiando contra situaciones muchísimo más difíciles.

En este simple ejemplo podemos dejar claro que si bien una persona con ciertas virtudes, talentos y dones se debe esforzar para alcanzar una meta, nunca luchará tanto como alguien que tiene todas las condiciones en contra.

Si tú ahora mismo sientes que no tienes el talento para realizar alguna proeza, no te preocupes, más vale tu esfuerzo, tu constancia, tu empeño y tu dedicación que cualquier otra cosa. Lucha tanto como puedas y jamás te rindas, pues eventualmente serás recompensado por tu trabajo duro.

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