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Reflexiones, Salud mental

Perdono tanto como quiero ser perdonada. Libero a la gente que alguna vez me hizo daño

El perdón es una deuda que tenemos con nosotros mismos y mientras más tardemos en pagarla, más daño puede hacer en nuestro interior. Perdonar libera a personas que mantenemos cautivas en nuestro corazón, pero también nos libera a nosotros mismos de esa decisión a permanecer odiándoles.

El rencor…

  • Llena tu mente de odio y te hace pensar en venganzas horribles que nunca te harán una mejor persona.
  • Te cierra, te insensibiliza y te aísla de las personas buenas que sí están dispuestas a amarte.
  • Te intoxica por dentro y le da a tus enemigos mayor fuerza sobre ti, pues no necesitas ningún otro ataque que venga de fuera, tú mismo estás acabando con tu salud y con tu paz.
  • No te permite avanzar ni crecer. Aun cuando lo intentas con todas tus fuerzas, tener ese cabo suelto no te permite evolucionar a nuevas facetas de tu vida.
  • Intoxica el resto de tus relaciones, al llenarte de una malicia descomedida, no te deja disfrutar plenamente de tu vida en familia, con amigos o pareja.
  • Te llena de negatividad, el rencor solo te enseña a esperar lo peor de las personas por las decepciones que has sufrido.
  • Te aleja de las personas, mientras más se apodera de tu corazón, más te aísla socialmente.
  • Te enferma, se encarga de repartir por todo tu cuerpo, neuroquímicos fuertes y dañinos.
  • Te aprisiona en el pasado para que no puedas vivir el presente ni construir tu futuro.
  • Siembra una raíz profunda de rechazo que te hace sentir incomprendido, inadaptado y sin conexiones reales.

Muchas veces guardamos un rencor punzante sin darnos cuenta. Pero identificar el rencor no tiene por qué ser difícil. Si recuerdas vívidamente situaciones y personas del pasado y esto trae a ti incluso más ira o más melancolía que en el momento, entonces guardas rencor. Asimismo, si lo malo que te pasó en el pasado sigue influenciando tu comportamiento del presente, entonces definitivamente estás sintiendo rencor.

No tienes que sufrir más ni seguir cargando con eso. Te invito a que te liberes a ti mismo y liberes a la otra persona por la que sientes rencor. Puedes hacerlo como quieras, pero aquí hay algunas palabras que puedes repetir estando en soledad, con plena sinceridad y tu corazón abierto.

Me libero definitivamente del rencor. Determino no odiar más a nadie. Ni a mí mism@ ni a ninguna otra persona que se haya ensañado contra mí. Le perdono, le dejo en libertad. No acepto más en mi corazón las palabras que me dijo o las acciones que cometió en mi contra. Nada de esto me define, así que me perdono a mí mism@ por haber mantenido eso en mi corazón por tanto tiempo, a pesar del daño que me hacía. Y finalmente pido perdón a Dios y aun a esa persona desde la distancia, porque no soy la persona más justa sobre la Tierra y yo también eventualmente necesitaré ser perdonad@. Y pido que me perdonen tanto como perdono, y perdono tanto como quiero ser perdonad@.

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