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Oración de San Francisco: “Hazme un instrumento de tu paz”

Pocas oraciones pueden llegar a ser tan preciosas e inspiradoras como la oración de San Francisco de Asís. Fue el fundador de la orden franciscana y un revolucionario de su tiempo. San Francisco, sacó a los ministros de dentro de los muros de la iglesia y les llevó a conocer las realidades de los pobres y afligidos durante la Edad Media. El mensaje de su orden se centraba en el amor de Dios, la pobreza y la alegre fraternidad.

Rápidamente, las clases populares abrazaron a la orden Franciscana y la oración de San Francisco, quien hizo un voto de pobreza hasta el día de su muerte, es una de las que se han conservado de forma más íntegra. Y es que esta oración nos inspira a ser verdaderos cristianos, transformadores de este mundo; el pedirle al Señor que nos haga un instrumento significa en cierto modo morir a nuestros propios deseos y ser un recipiente de todo lo bueno y lo justo que hay en Él.

Pídele a Dios que haga de ti un instrumento de su paz, pues en un mundo tan lleno de banalidad y discordia, debemos disponer de un corazón humilde y sencillo, y que como dijo Pablo en Gálatas, no nos cansemos de hacer el bien, pues a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencido.

Oración de San Francisco de Asís

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo lleve el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo lleve el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo lleve la unión.
Que allá donde hay error, yo lleve la verdad.
Que allá donde hay duda, yo lleve la Fe.
Que allá donde hay desesperación, yo lleve la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo lleve la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo lleve la alegría.

Oh Señor, que yo no busque ser consolado, tanto como consolar,
ser comprendido, tanto como comprender,
ser amado, tanto como amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Finalmente, esta es una oración de fidelidad a Dios. La verdadera fe se manifiesta a través de la renuncia y la muerte a todo aquello que no se corresponde con Dios: la rencilla, los chismes, la discordia, la ira, la envidia, la avaricia, la pereza, la manipulación, la altanería, etc. son todas cosas que no agradan a Dios, y quien quiere ser un instrumento en manos de Él, debe renunciar a todo esto. Pues como enseña la Biblia, ninguna relación tiene la luz con las tinieblas.

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