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En una casa con niños, el silencio es mala señal ¡muy mala señal!

Los niños desde muy temprano comienzan a manifestar los primeros signos de su personalidad, luego, esta se va moldeando conforme a las experiencias que van viviendo. Según los psicólogos, las personalidades se dividen en dos grandes grupos: introvertida y extrovertida. De forma gradual, cada persona puede clasificar en alguno de estos dos grupos. No obstante, algo es cierto, los niños saludables física, mental y emocionalmente son ruidosos.

Están los niños extrovertidos, esos que apenas empiezan a balbucear las primeras palabras no paran de hablar hasta causarles dolor de cabeza a sus padres. Y están los niños introvertidos, esos que hay que sacarles las palabras con cuchara. De acuerdo con su crianza, mientras crezcan cada cual se volverá más o menos extrovertido o introvertido y de esa manera irán moldeando su personalidad.

No obstante, todos los niños – sin importar si son de los que lloran, hacen berrinches, hablan demasiado o se ríen por todo – ¡todos Juegan! Al jugar, hacen ruido, están en movimiento y eventualmente sueltan una que otra risa. Por tanto, preocúpate si entras a una casa donde hay dos o más niños y está en completo silencio.

Cuando los niños se retraen, por lo general es un claro signo de maltrato o trauma. Algunos niños pueden ser más callados que otros y esa es parte de su personalidad, pero eventualmente en el proceso del juego, todo niño echa a volar su imaginación y se hará sentir en la casa.

Los niños llenan las casas de alegría y felicidad, pero también son las personas más vulnerables, que absorben todo lo malo que hay en un hogar como una esponja. Algunos niños se sobreponen mejor al maltrato y las situaciones tóxicas que otros, pero todos los que han vivido estas situaciones conservan las marcas en sus corazones de por vida.

Hay niños que son especialmente sensibles, pero un niño que llora demasiado es una mala señal. O bien no se siente del todo protegido en su hogar o no ha recibido la estructura necesaria para encaminar su personalidad. En cualquier caso puede revelar excesos o carencias por parte de los padres.

¡Cuidemos a nuestros niños! No nos hagamos de la vista gorda cuando sabemos que hay casos de maltrato infantil en nuestra familia o en nuestra comunidad. Un antiguo dicho dice que para criar a un niño hace falta un pueblo entero, debemos ser solidarios e involucrarnos en la crianza de la nueva generación. No tiene que ser tu hijo para que te duela.

Asume un rol paternal con todos los niños por igual, protégeles del peligro, avisa siempre a las autoridades y vigila que los niños que conozcas estén bien, pues tú puedes ser el agente de cambio en sus vidas. Ahora que hemos escuchado tantos casos de abuso, maltrato y trauma infantil, mantengamos los ojos y los oídos muy abiertos y todos juntos brindemos protección a nuestros niños.

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