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Salmo 17: Oración pidiendo protección divina

Dios protege a los que guardan sus mandatos y siguen el camino de la paz y la benevolencia. En tiempos desafiantes, nuestra fe arraigada nos puede fortalecer e instruir con sabiduría. La fe aleja el pánico y el miedo y nos da sensatez, calma y nos ayuda a permanecer en quietud, permitiendo que Dios obre a nuestro favor mientras el mundo está en crisis.

El salmista David a menudo se encontró en situaciones de persecución y amenaza de muerte, donde lo único que le sustentaba era su fe en Dios, su supervivencia dependía de ello. En ese contexto, sus oraciones fortalecían su relación con Dios, por tanto, si estás sintiendo temor, pánico, nerviosismo y te sientes abrumado por tantos problemas, es momento de volver a la oración y pedir a Dios protección.

Una paz infinita empezará a inundar tu corazón en la medida que ores y pongas en manos de Dios a tus enemigos, tus problemas y tus angustias. Reflexionemos en este salmo.

Salmo 17: Oración de David pidiendo protección a Dios

1 Oh Señor, oye mi ruego pidiendo justicia;

    escucha mi grito de auxilio.

Presta oído a mi oración,

    porque proviene de labios sinceros.

2 Declárame inocente,

    porque tú ves a los que hacen lo correcto.

3 Pusiste a prueba mis pensamientos y examinaste mi corazón durante la noche;

    me has escudriñado y no encontraste ningún mal.

    Estoy decidido a no pecar con mis palabras.

4 He seguido tus mandatos,

    los cuales me impidieron ir tras la gente cruel y perversa.

5 Mis pasos permanecieron en tu camino;

    no he vacilado en seguirte.

6 Oh Dios, a ti dirijo mi oración porque sé que me responderás;

    inclínate y escucha cuando oro.

7 Muéstrame tu amor inagotable de maravillosas maneras.

    Con tu gran poder rescatas

    a los que buscan refugiarse de sus enemigos.

8 Cuídame como cuidarías tus propios ojos;[a]

    escóndeme bajo la sombra de tus alas.

9 Protégeme de los perversos que me atacan,

    del enemigo mortal que me rodea.

10 No tienen compasión;

    ¡escucha cómo se jactan!

11 Me rastrean y me rodean,

    a la espera de cualquier oportunidad para tirarme al suelo.

12 Son como leones hambrientos, deseosos por despedazarme;

    como leones jóvenes, escondidos en emboscada.

13 ¡Levántate, oh Señor!

    ¡Enfréntalos y haz que caigan de rodillas!

    ¡Con tu espada rescátame de los perversos!

14 Con el poder de tu mano, oh Señor,

    destruye a los que buscan su recompensa en este mundo;

pero sacia el hambre de los que son tu tesoro.

    Que sus hijos tengan abundancia

    y dejen herencia a sus descendientes.

15 Porque soy recto, te veré;

    cuando despierte, te veré cara a cara y quedaré satisfecho.

David en este salmo pedía a Dios protección de enemigos físicos que le perseguían y buscaban su vida. ¿Cuál es tu enemigo en este momento? Tal vez no sea una persona, pero es importante que lo identifiques y tengas la confianza de que Dios te librará de él.

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