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Para todos los padrinos y madrinas

Los padrinos son como los segundos padres y nunca deberían alejarse de la vida de los ahijados. Su trabajo es apoyar, alentar, respetar y cuidar a sus ahijados aún en la distancia. Con respecto a los padres, los padrinos deben ser un apoyo incondicional en los momentos difíciles.

Cuando un niño crece con un padrino o madrina muy presente, le respeta, le hace parte de sus decisiones y momentos importantes en la vida, y crece con un cariño y admiración especial para él. Esta tradición ha perdido mucho valor, la relación entre padrinos y ahijados no es la de antes, y muchos padrinos van al acto protocolar del bautizo pero luego no se esmeran por construir una relación verdadera con los padres y los ahijados. Sin embargo, esta relación tiene rasgos tan positivos que vale la pena rescatarlos.

De dónde viene la tradición de los padrinos

La tradición viene del catolicismo. Tal vez antes de asumir el rol de padrino no sabías en lo que te estabas metiendo, pero la palabra padrino guarda relación con patrocinio, y significa que la persona asume una deuda con los padres para patrocinar a uno o más hijos de la pareja. Esta tradición fue establecida en el siglo II y se aplicaba para muchas cosas, pero con el paso del tiempo y con la conformación de las diferentes denominaciones de la iglesia, el rol más amplio utilizado por los padrinos era el de apadrinar a sus ahijados.

Entonces, las personas que asumían esta deuda eran personas con buenos recursos económicos o al menos con la buena voluntad de ayudar a los padres más necesitados a levantar a los hijos. Hablamos de épocas donde el proceso de crianza era mucho más duro por las enfermedades y las dificultades económicas que se planteaban. El padrino o la madrina estaban allí, al pie del cañón, para prestar todo el apoyo económico y moral necesario.

Asimismo, la mortandad en adultos era mucho más recurrente. Durante la Edad Media en Europa, la esperanza de vida era de 37 años en determinado período. Es por eso que también era fundamental la figura del padrino o la madrina, pues ante la muerte de los padres, estos asumían el compromiso de terminar de criar a los hijos.

Entonces, el rol de los padrinos no era simplemente el de presentarse de forma protocolar en un bautizo con los mejores trajes. En realidad, el apadrinamiento es un acto de caridad, de bondad y desprendimiento, donde una persona elegida o aceptada por los padres asume el gran compromiso de ayudarles a criar a sus hijos dentro de sus posibilidades. La persona se compromete a prestar apoyo moral y económico de ser necesario.

Si estás leyendo esto es porque probablemente tengas un ahijado, pero permítenos preguntarte ¿realmente has sido un apoyo para él o ella? No importa si no eres una persona religiosa, socialmente, el rol del padrino o la madrina es muy importante, pues se basa en el apoyo. Y si todos aprendemos a apoyarnos, ningún niño tendría por qué pasar carencias.

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