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Psicología, Reflexiones

Poco a poco estoy aprendiendo a esperar

Poco a poco estoy aprendiendo a esperar, a cómo ser paciente, cómo tener esa virtud con la que definitivamente no nací. El tiempo, las desesperaciones y las decepciones me han enseñado a cómo quedarme quieto o simplemente a cómo quedarme, a no huir.

Me ha tomado bastante tiempo, pero estoy aprendiendo que no puedo apresurar la vida, que mis esfuerzos no necesariamente se corresponden con los resultados, que nadie me debe nada. Y sí, debo esforzarme, pero también debo aprender a esperar que las cosas sucedan cuando corresponda. He ido aprendiendo que las cosas que quiero no llegan cuando yo quiero, sino cuando es su tiempo.

Poco a poco estoy aprendiendo a confiar en Dios y tener fe en sus planes. Estoy aprendiendo que mi visión de la vida por lo general es muy corta, simple y a veces errada. Pero Dios, que todo lo sabe y todo lo ve, muchas veces tiene mejores planes para mí. Estoy aprendiendo a confiar en sus planes, no en los míos, estoy aprendiendo a soltarme en sus manos. Y en mi corazón estoy confiando que las bendiciones de Dios llegan incluso si yo no hago nada, aún si me alejo, estas me persiguen.

Muy lentamente he aprendido a aceptar el rechazo, he aprendido a dejar de lado “oportunidades” que no son para mí. Estoy recuperando mi autoestima y no dejo que el rechazo me defina. Poco a poco estoy aprendiendo que el rechazo es algo con lo que siempre me encontraré y que es solo una parte de la vida y el amor. Poco a poco estoy aprendiendo que el rechazo significa que algo mejor me está esperando.

Poco a poco estoy aprendiendo a no compararme con los demás. Estoy aprendiendo que cada persona tiene su propio viaje, que el mío ni siquiera se parece al de la mayoría, que no necesito la aprobación de nadie y que debo descubrir por mí mismo mi camino a seguir. La vida me ha estado enseñando a evolucionar en mi propia línea de tiempo.

Poco a poco estoy aprendiendo a dejar la angustia. Empiezo a dejar todo en manos de Dios: mi familia, mi trabajo, mis proyectos. Porque sé que donde no puedo llegar, él llega y lo que no puedo hacer, él lo hace.

Estoy aprendiendo a tener una fe más firme. No me aflijo cuando las cosas no pasan como yo quiero, mi fe está dejando de ser como una pequeña hoja seca que el viento lleva de un lado a otro, ya no juzgo a Dios desde mis circunstancias. En su lugar, estoy aprendiendo a conocer a Dios a través de la paciencia, mi fe cada día es más fuerte porque ya no me decepciono, espero.

Poco a poco estoy aprendiendo que esperar no tiene que ser una maldición, sino una bendición que saca lo mejor de ti mismo. Poco a poco estoy aprendiendo que esperar puede no darte las cosas que deseas de inmediato, pero te dará las cosas que necesitas para toda la vida.

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