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Ese momento en el que pierdes el respeto por alguien

El respeto es una de las cualidades por las que más debemos luchar a lo largo de nuestras vidas, es algo que se gana muchas veces con el tiempo. Una vez que se consigue, la sensación es sin igual, pero si no se alimenta con hechos, esta cualidad puede quebrarse y perderse para siempre.

La importancia del respeto

Todos buscamos respeto en nuestras vidas, de alguna manera es lo que muchos consideran como lo más importante. Una persona podría no quererte, amarte o sentir algún tipo de afinidad a ti, sin embargo eso no quita el hecho de que te respete. El respeto es una cualidad que una vez que la alcanzas te sientes en la máxima gloria pues el trato de los demás hacia ti se hace cada vez mejor.

El respeto puede causar incluso cierto grado de intimidación. Las personas que sienten respeto hacia otra persona, pocas veces le mentirán, se jugarán con ella, ni mucho menos hablarán de ella a sus espaldas. El respeto ubica a una persona en un nivel muy superior en donde quienes acuden a él o ella lo hace con distinción, con cuidado, sabiendo elegir las palabras correctas, actuando de hecho, de manera más transparente para no ofender.

Cuando sentimos respeto por alguien es porque ese alguien nos importa, porque sentimos cierta conexión o afinidad o porque de algún modo genera cierta sensación o sentimiento en nosotros para con ellos.

Cuando perdemos el respeto por alguien

Pero ¿Qué pasa cuando pierdes el respeto por alguien? Este es uno de los momentos más fatales en nuestra vida. Se trata de un nivel de decepción indescriptible. Cuando perdemos el respeto hacia alguien lo primero en lo que tendemos a pensar es en lo equivocados que estábamos con esta persona. Nos sentimos incluso culpables de haberle dado tanta confianza.

Nos reímos de manera irónica con nosotros mismos recordando cuánto le admirábamos en el pasado, recordamos sus palabras, recordamos la promesa de ser humano que creímos que sería pero que al final jamás alcanzó ser siquiera la mitad de ello. Por lo general, nos sentimos decepcionados porque en el pasado nos sentíamos completamente seguros de que esta persona no nos fallaría. Sin embargo, terminó siendo igual a todo lo antes visto.

De alguna manera piensas que lo habías visto venir, comienzas a recordar las señales, las excusas, las inconsistencias, pero de inmediato ríes porque te das cuentas que por esa confianza y ese respeto que le tenías, preferiste ignorar todo esto y ahora estás ante una terrible situación en la que terminas una relación quizás familiar, quizás de amistad o quizás de pareja que no esperabas que terminara nunca.

Esta pérdida de respeto nos da como consecuencia que nuestros estándares se eleven, terminamos creando un muro mucho más alto que las personas que quizás no tenían la culpa, tendrán que escalar si desean entrar a nuestras vidas, pues lo menos que vamos a querer es involucrarnos con más personas que solo vengan a decepcionarnos.

Lo lamentable de perder el respeto por alguien, es que nos dejan más razones para estar a la defensiva. Sin embargo, es importante para evitar tal grado de decepción, evitar a toda costa idealizar a una persona. Debemos entender que todos somos humanos y podemos equivocarnos, de hecho, quizás lo mejor es saber y entender que todos a tu alrededor se van a equivocar, pero que esto no te detenga, es algo natural y una vez que lo aceptes verás la vida más simple.

Claro, mantén de igual modo ciertos estándares en lo alto, pues hay ciertas áreas de tu vida en donde quienes entren deben ser personas en las que puedas confiar. Has que se ganen siempre tu confianza pues siempre será el máximo tesoro que podrán alcanzar de ti.

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