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Así es como te alejas de una persona incluso cuando no quieres

¿Cómo te alejas de una persona, incluso cuando no quieres hacerlo?

Primero te detienes

Dejas de poner excusas, dejas de intentar, reiniciar y fallar. Te preguntas por qué y si realmente vale la pena luchar tanto por una persona. Te preguntas si debería ser tan difícil amar a una persona o si te estás conformando y estás aguantando demasiado.

El primer paso es dejar de ser comprensivo, ya no eres tan ciego y abres los ojos lentamente y comienzas a ver las banderas rojas que ignoraste por mucho tiempo. Ves la mala comunicación, las mentiras (aunque fuera piadosas), la falta de esfuerzo, etc. Entonces, por primera vez sientes que eres capaz de tomar una decisión.

Entonces te obligas a olvidar

Eliminas los textos, las fotos, bloqueas a la persona, la dejas de seguir en redes sociales, actúas como si nunca hubiera existido. Quieres olvidar lo que te hizo sentir, las falsas promesas, las mentiras, los engaños. Olvidas quién eras cuando estabas junto a esa persona y te esfuerzas por olvidar todo lo bueno de ella. Te obligas a olvidar el potencial que viste en esa relación.

Pero recuerdas

Recuerdas que estabas bien antes de que entrara a tu vida, recuerdas quién eras antes de que llegara a ti. Recuerdas que tenías una vida y que aún la tienes, que hay gente esperando por ti. Piensas finalmente que tienes cosas más importantes qué hacer, que tienes planes y objetivos qué alcanzar. Tienes viajes y vacaciones para planificar con amigos. Tienes toda una vida por delante para conocer al que merece cada gramo de tu amor. Recuerdas que tienes personas a tu alrededor que te aman profundamente, incluso si la otra persona destruyó tu autoestima y momentáneamente no puedes amarte, recuerdas que tienes personas valiosas que sí lo hacen.

Entonces lo dejas en manos de Dios

Dejas todo en manos de Dios, ya sea que se separen para siempre o que regrese arrastrándote pidiéndote perdón. No comprometes tus emociones a esos escenarios porque sencillamente no esperas que vuelva. Ya ni siquiera piensas si te olvidará o si encontrará a alguien mejor, lo dejas en manos de Dios.

Dejas que termine el resto de la historia. Te dedicas a cuidar tu corazón. La rabia que sentías ya no la experimentas y no esperas que se dé cuenta que arruinar su relación fue un gran error. Ya no importa ni tampoco duele, solo dejas a la persona ser y se lo encomiendas a Dios.

Estás en paz porque sabes que lo intentaste, que hiciste tu parte, ahora es tiempo de que el universo haga su parte, y siempre es mucho más emocionante de lo que piensas. Has aprendido a comenzar de cero, estás en reconstrucción y estás por comenzar una de las mejores etapas de tu vida.

P.D: no te quedes en donde no saben apreciar tu corazón.

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