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Estado civil: ¡Feliz!

Bajo la presión social hemos asociado equívocamente el encontrar una pareja con la felicidad. Por eso vivimos amores tan efímeros, vacíos, pasamos de una relación a otra sin concretar nada ¿y qué hemos estado buscando? Completarnos en el otro, encontrar la felicidad en el otro. Hoy lo que debes saber o recordar es que ya eres perfectamente completo y puedes ser feliz contigo mismo.

Hay personas que no resisten la soledad. La verdad es que no se conocen y pasar tiempo a solas es para ellos como pasar tiempo con un extraño en una sala de espera incómoda, donde ninguno de los dos sabe qué decir ni tienen nada en común. Así de alejados podemos estar de nosotros mismos cuando nos llenamos de tanto ruido, de tantas presencias que no nos definen.

Otras personas, en nombre de un amor que ya no existe, sostienen relaciones tortuosas. Engañadas y seducidas por los espejismos prefieren sufrir y mantener una relación, o al menos su fachada, a costa de su propia felicidad.

Nadie debe decirnos cuándo amar. El amor toma su tiempo, pero el único amor indispensable para ser feliz es el que sientes hacia ti mismo. Todos los otros amores pueden ir y venir sin que necesariamente te derrumben, pues tienes el cimiento más valioso que te construye: el amor propio.

No te fuerces a amar ni por miedo a la soledad ni por las apariencias, pues lo único que logras con esto es alejarte de ti mismo y de tu felicidad.

Muchas personas creen que el viaje de sus vidas está relacionado con “encontrar el amor”. En efecto, está intrínsecamente ligado con encontrar el amor, pero no en otro si no en uno mismo. La idea es que cuando llegue el momento de cerrar los ojos en este plano, te hayas amado inmensamente, al punto de desbordarte amando a los demás.

Muchos amigos, por más que los quieras, están de paso. Y asimismo, muchos amores, por más que los ames, no están destinados a pasar su vida contigo. Nacemos solos y de este mundo partiremos solos, el viaje es individual, aunque en el camino conocemos a personas maravillosas. Pero las personas que amas no deben alejarte de ti, sino acercarte más ayudándote a conocer nuevas versiones de ti mismo, a explorar emociones y estados de ánimo.

Está bien llorar por un amor, está bien amar intensamente, porque con esto también te conoces, te aprecias desde otra perspectiva y hasta te consuelas. Lo que no está bien es huir de la soledad y refugiarse en relaciones falsas que solo cuartean tu propia felicidad.

Por eso, el mejor estado civil es estar feliz con uno mismo, con lo que se tiene y con lo que se ha perdido (que al final es ganancia). Hay que desprenderse de lo viejo y vestirse de cosas nuevas, amar a quien amamos y dejar ir a quien desde hace tiempo perdimos, pues lo más importante es la felicidad, guardada como un tesoro, en nuestros propios corazones.

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