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Psicología

La distancia más larga entre dos personas es un malentendido

Un malentendido puede llegar a crear un enorme abismo entre dos personas aunque se quieran y hayan compartido muchos momentos juntos. La comprensión mutua es un proceso que lleva tiempo, porque conocerse a fondo nos toma toda una vida.

El orgullo, el cansancio, la ira, etc. son factores que se interponen al entendimiento y nos hacen cerrar nuestros oídos ante cualquier explicación. Y hay ocasiones donde es altamente evidente que se trata de un malentendido, pero somos personas hipersensibles, incapaces de entender que estamos siendo malos intérpretes.

Pero somos responsables de lo que decimos, no de lo que los demás entienden. Significa que mucho de lo que decimos o hacemos puede ser malinterpretado no importa cuánto nos esforcemos. Allí hay dos direcciones qué tomar, o nos distanciamos por orgullo o por enojo, o nos tomamos el trabajo de explicar (hasta con dibujos) lo que realmente pasó o quisimos decir. En definitiva, cuando una persona nos importa demasiado, tomamos la segunda dirección.

Cuando una persona está ofendida, no siempre es fácil hacerla ver las cosas en perspectiva, por eso es complejo arreglar un malentendido la mayor parte del tiempo. Debemos ser pacientes, constantes y sobre todo no dejarnos afectar, si sabemos que no lo hicimos mal. Y si acaso en el camino descubrimos que en realidad sí hay algo por lo que deberíamos disculparnos, debemos inclinar nuestro orgullo y pedir perdón.

El orgullo fortalece los malentendidos y mata las relaciones

Ninguna relación sobrevive al orgullo, porque el amor no tiene nada que ver con la falta de perdón, la arrogancia y la incapacidad de reconocer errores. El amor es humilde, se inclina a favor del otro, también es paciente y sabe esperar a que el otro pueda escuchar.

Lo que sucede cuando hay un malentendido en una relación, es que de inmediato aparece el orgullo haciendo gala con sus mejores palabras hirientes y silencios. El orgullo divide, no une. Es por eso que si una de las partes no deja de lado el orgullo, el malentendido solo se hará cada vez más y más grande hasta que será imposible de resolver y ambas partes saldrán muy lastimadas.

Desde el orgullo, somos víctimas, no vemos lo que hemos malinterpretado o lo que hemos dejado de hacer para resolver las cosas. Y si no podemos ver la situación en perspectiva, no podremos sanar la relación.

Es así como una relación aparentemente fuerte, estable y confiable, se destruye a partir de una pequeña discusión que se hace cada vez más grande. Los malentendidos se resuelven cuando una de las partes decide perderlo todo, renunciar a tener la razón y explicar todo desde cero, pidiendo perdón si es necesario.

No lo olvides, el amor es paciente, si realmente amas a una persona, tómate el tiempo de explicar, de razonar y de perder la razón si es necesario. Pero también, con amor, enséñale a salir de su capricho, a ver las cosas en perspectiva. Porque para amar hay que comprenderse.

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