Reflexiones

Los mejores consejos para la vida

Psicología, Superación personal

El mejor estado de la vida no es estar enamorados, es estar tranquilos

La tranquilidad es sinónimo de equilibrio y cuando maduramos entendemos que no hay nada más valioso en esta vida llena de emociones vertiginosas que el equilibrio. Por eso, estar enamorado no es lo mejor que te puede pasar, es estar tranquilo.  

Socialmente nos enseñaron que el propósito de nuestra vida es encontrar el amor, hallar nuestra media naranja, pero ¿y si mejor nos encontramos a nosotros mismos? Muchos barcos se han perdido en aguas turbulentas y sin duda las emociones son aguas turbulentas. A veces, dominados por lo que sentimos hacia otras personas, no perdemos a nosotros mismos.

Por tanto, no hay sensación más satisfactoria que estar tranquilos con lo que tenemos, con lo que somos y con nuestros propósitos. No hay estado más pleno que vivir sin estrés, sin presiones, sin ganas de agradar a los demás o sin la necesidad de conquistar a otros. Como dijo el Dalai Lama:

“Nunca se puede obtener la paz en el mundo externo hasta que hagamos la paz con nosotros mismos”.

El viaje es completamente interior, hay que amarse, cuidarse y respetarse a uno mismo. Cuando trabajas en ti, todo fluye tan naturalmente que no podrías estar más tranquilo. Y la tranquilidad no es sinónimo de pasividad, al contrario, trabajas y eres bastante productivo, pero como entiendes que todo está en ti y depende de ti no tienes miedo, no sientes presión ni ansiedad.

Desde la tranquilidad puedes amar a otros saludablemente, sin perder tu centro. Puedes dar sin vaciarte. Y lo más importante, en la tranquilidad no hay sufrimiento ni miedo de lastimar al otro. Por eso, la tranquilidad es mucho más valiosa que el proyecto incansable de encontrar el amor de tu vida.

Cuando el amor llega y las bases de nuestra identidad y nuestra mente no están bien sentadas, llega en forma de torbellino y sucede que desordena todas nuestras emociones. Entramos en un estado de ansiedad impresionante, nuestro sueño no vuelve a ser el mismo y los horarios se nos complican. Y sí, nos sentimos entusiasmados de haber encontrado a una persona. Pero tarde o temprano el desorden y las emociones descontroladas traen sus consecuencias, que a veces es la ruptura de la relación y el encontrarnos desorientados sin saber quiénes somos y hacia dónde vamos.

Pero cuando aprendemos a estar tranquilos y amamos desde esa tranquilidad, valoramos tanto el presente, lo compartido y a nosotros mismos, que no hay espacio para la ansiedad. Las emociones se viven una por una, se exploran y se comprenden. Aprendemos de cada experiencia con un corazón sabio y entendido y una mente abierta, y aprendemos a decir adiós si es necesario. Desde la tranquilidad aprendemos a escuchar, a amar y a ser amados sin herir ni ser heridos.

Con tranquilidad, dormimos bien, comemos bien, reímos, lloramos si hace falta, amamos apasionadamente en su momento, respetamos las distancias si es necesario. Porque cuando estamos tranquilos estamos en el lugar y en el momento correcto, nuestra mente está enfocada y no necesitamos nada más.

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