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Me gusta lo simple: un abrazo, un gracias, un “buenos días”

En un mundo tan lleno de espectáculos, la sencillez en las personas es un tesoro. Para derroche y espectáculo tenemos el cine, las redes sociales y los grandes centros comerciales. Es hermoso poder encontrar una persona simple que conoce el valor de dar las gracias, de abrazar y de dar los buenos días.

Actualmente existe un lema en marketing que dice “hágalo simple y algo ocurrirá”. Y es que a muchas personas no les gusta lo simple porque presenta la esencia de las cosas al desnudo. Cuando colocas muchas luces, brillos, colores y más en una imagen, es fácil distraer al ojo de una verdad bastante difícil: no hay identidad, no hay esencia, el mensaje no está claro, solo hay confusión y deseo de gustar.

Pero cuando la idea es clara, cuando hay una identidad definida y un mensaje, no es demasiado difícil expresarlo de forma sencilla. Eso sucede en marketing, pero no es nada diferente con las personas. ¿Has conocido a alguien con demasiado protocolo y una imagen muy producida pero finalmente no logras tener una conexión genuina con esa persona? Como dice la canción de Aterciopelados “mira la esencia, no las apariencias”.

A menudo, la gente que critica lo simple es porque en realidad le tiene miedo, porque bajo esa luz, sin tanto espectáculo, no tendrían nada que ofrecer ni que mostrar. Y es que lo simple, como ya decíamos, echa de lado la apariencia y destaca la esencia. Si no hay esencia ¿qué queda? Nada. Y no existe algo en este mundo que cause más pánico que la nada.

Probablemente has escuchado a alguien criticar a otro que trabaja desde lo simple, por “no esforzarse para mostrar algo más sofisticado y elaborado”. Pero en lo sencillo hay un arte muy valioso, como dijo Winston Churchill “de las complejidades intensas salen las sencilleces más hermosas”.

La sencillez es un tesoro en los actos cotidianos

Como ya decíamos al principio, hay espectáculo por todos lados hacia donde miramos y en contraste, cada vez es más complicado encontrar una persona sencilla. Es hermoso poder toparse con alguien en la calle completamente desinteresado que sabe decir gracias, buenos días, te puedo ayudar. Pero cada vez es más escaso, todos estamos demasiado ocupados en construir apariencias y nos disociamos de la esencia.

Una persona sencilla, que no tiene ni una apariencia ni conversaciones muy elaboradas, puede mostrar con las palabras más simples su esencia. Y no con esto decimos que las mujeres y hombres que se arreglan demasiado o hablan demasiado de lo que saben no tengan nada qué ofrecer, sin embargo, queda claro que es más fácil conocerles a través de los actos simples.

Por ejemplo, una persona puede saber mucho de Historia y proporcionarnos una conversación encantadora, sin embargo, en sus acciones vemos que es desdeñoso y no cumple con la norma. ¿Qué nos dice esto? Que lo único que tiene es conocimiento, pero ni todos los libros de Historia han podido dejar en esa persona una enseñanza moral. Y así se aplica en quienes cuidan más su cabello que a su familia, quienes aman más al dinero que a sus mascotas, etc.

Por eso, en estos tiempos, que hermoso poder encontrar personas simples, que se preocupan solo por cultivar en sí mismos lo que es esencial.

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