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Usar un teléfono celular para calmar a un niño le impide aprender a calmarse

Aunque la tecnología hace que nuestra vida sea más sencilla, los usos incorrectos pueden tener efectos en nuestro desarrollo mental y emocional. Los sistemas educativos están implementando nuevas tecnologías para optimizar los modelos de aprendizaje. Paralelamente, en casa, los niños tienen acceso a muchos dispositivos, pero no siempre de la manera correcta.

El uso incorrecto de los dispositivos electrónicos puede afectar el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños. A menudo, para detener inmediatamente el llanto del niño, los padres ceden a la tentación de simplemente darles la tableta o el celular. Lo que se refuerza con esta práctica es la incapacidad del niño para lidiar adecuadamente con sus propios afectos.

Recientemente, un artículo publicado en el periódico Aleteia llamó a los dispositivos en el hogar “dulces electrónicos”, aludiendo al hecho de que eran utilizados para complacer y calmar a los niños.

Esto se ejemplifica con una madre que está en un consultorio pediátrico en la fila de espera con su pequeña hija. Ella empieza a hacer un berrinche, pues todos sabemos que los niños no saben lidiar con el tedio de tener que sentarse quietos en una sala de espera. Pero la madre iba preparada con una bolsa de crayones, papeles y algunos juguetes. Sin embargo, la niña, acostumbrada a recibir otro tipo de calmante no quiso nada de esto e intensificó su berrinche.

La madre para calmarla entonces cede y le entrega su celular. La niña mira a la madre de vez en cuando como buscando su aprobación y la obtiene. Llega el momento de pasar con el pediatra, reciben buenas noticias y parece que al final todo salió de maravilla.

Pero este pequeño escape tiene consecuencias severas en el desarrollo emocional del niño. Antes, cuando ni los juguetes calmaban al niño, estaban los dulces. Ahora, tenemos estos dulces electrónicos.

Pero lo que sucede con los dulces electrónicos es que no estamos formando a nuestros hijos para enfrentar las frustraciones y sufrimientos inherentes a la vida. Desde pequeños debemos comenzar el proceso de dialogar y entender.

Seguramente habrás escuchado a muchas madres escudar el comportamiento berrinchudo de sus hijos diciendo “es que está muy pequeño para entender”, y en efecto, seguramente nunca entenderá lo que significa lidiar con la frustración de un “no”, si desde muy pequeño no aprende.

El diálogo se aprende desde los primeros años de vida, es un proceso continuo, tu hijo debe poder escuchar y entender. Si escucha, pero no quiere seguir tu dirección, no debes renunciar, pues en eso consiste la educación, en reforzar cada enseñanza hasta que el niño la absorba.

Entonces, menos dulces electrónicos y más diálogo. Puede que el niño llore un buen rato esperando a que le des la Tableta o el celular, pero si no cedes, no serás un mal padre, al contrario, estarás enseñando a tu pequeño a cómo lidiar con la frustración y reponerse. Tu hijo es increíblemente inteligente y puede aprenderlo, no lo subestimes.

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