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Sobre la arrogancia: una fábula corta e inolvidable

Las fábulas de Esopo han sido contadas por más de 2500 años, aunque a la fecha no se sabe si existió. La historia y la vida de este narrador han estado llenas de misterio, se dice que nació en Grecia en el siglo VI a. C. y que era jorobado, tartamudo y poseedor de una rara inteligencia.

A Esopo se le han atribuido decenas de historias cortas, sencillas pero con una fuerte carga moral. Sus fábulas son aleccionadoras en todos los aspectos de la vida, para la naturaleza humana. Es por eso que, a la fecha, siguen siendo de gran valor para reflexionar y aprender moralejas muy valiosas.

Hoy especialmente tenemos la intención de mostrar una fábula que revela lo dañina que puede ser la arrogancia. Sin más preámbulos, veamos de qué trata.

El gallo de pelea y el águila – Fábula de Esopo

Dos gallos competían por una pelea feroz, el derecho de comandar un gallinero. Finalmente, uno pone al otro a correr y es el ganador.

El gallo derrotado se alejó y se retiró a un rincón tranquilo del gallinero.

El ganador, volando a la cima de una pared, agitó sus alas y exultantemente cantó con todas sus fuerzas.

Un águila que se cernía cerca se lanzó hacia él y con un fuerte golpe lo atrapó con sus poderosas garras.

El gallo derrotado salió de su esquina, y luego reinó absolutamente libre de competencia.

Moraleja de la historia: el orgullo y la arrogancia es el camino más corto para la ruina y la desgracia.

¿Qué aprendemos de esta fábula?

Cuando entres en competencia y seas medido favorablemente, no alardees con tu victoria, pues en un abrir y cerrar de ojos serás tú el derrotado, avergonzado y peor aún, destruido.

Recuerda que siempre habrá alguien más fuerte que tú, con más habilidades y un potencial más grande que tú. Aquello por lo que alardeas, si lo ves en perspectiva, es solo un pequeño logro que puede ponerte en vergüenza.

Pongámoslo en un contexto real. Supongamos que tu jefe quiere dar un ascenso en la oficina y resultas ser la persona indicada gracias a tus méritos. ¡Maravilloso! Evidentemente lo ganaste gracias a tus esfuerzos. Sin embargo, cometes el error de regodearte en tu nueva posición, de echar en cara a quienes eran tus compañeros que ahora eres superior. Esta moraleja de Esopo enseña que no pasará mucho tiempo para que llegue alguien con un potencial superior a ti a quitarte lo que aun con esfuerzo ganaste.

La clave del verdadero éxito está en la humildad. Quien sabe ser humilde seguirá creciendo sin necesidad de tener que humillar a otros y pasar por encima de sus compañeros. Como dice la Biblia, Dios exalta al humilde y al altivo mira de lejos.

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