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Dios, no sé lo que depara el futuro, pero confío en tus planes para mí

Querido Dios, no sé lo que depara el futuro, pero estaré listo para lo que quieras. No sé lo que pasará mañana ni los próximos meses, no sé si llegarán adversidades o bendiciones, pero de algo estoy seguro: estarás delante de mí y me darás lo que necesito para el camino.

No sé si todas mis respuestas tendrán respuesta inmediata, ni tampoco sé si todo saldrá como quiero. Pero sé que incluso si todo sucede en oposición a lo que pido y deseo, todo me ayudará para bien.

Si algo quiero aprender de ti, Dios, es la fidelidad. En el día bueno, en el día malo, cuando se cumplen mis deseos o cuando simplemente todo parece ir en mi contra, quiero permanecer creyendo que tienes un plan para mí, y que ese plan a la larga me hace ser la persona más favorecida.

No sé lo que deparará el futuro pero, querido Dios, estoy listo. Listo para vivir con fe, paz y estabilidad y sentir que estoy en el camino correcto. No importa lo que me pase, estaré bien porque tú estás al mando de mi camino. Tú serás mi luz en los días de oscuridad y quien me tome de la mano para levantarme cuando me tropiece y caiga al suelo.

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.

Romanos 8: 28

Señor, sé que cuidas de mí, y que al mismo tiempo eres un padre amoroso, piadoso, que me ayuda en mis flaquezas y que puede ser mi mejor amigo si así lo necesito. Dios, no sé lo que depara el futuro, pero creo que será mejor de lo que puedo imaginar, porque tú, Señor, estás conmigo.

Hoy lo único que sé es que estoy en el camino correcto, tomado de la mano de un Dios que todo lo sabe y todo lo puede y que si tú estás conmigo, nada puede ir mal. Aún las más duras penas y el fruto más amargo de tragar, serán más fáciles de digerir contigo a mi lado.

Por eso, no te pido que solo vengan días buenos, sino que siempre me acompañes en este camino llamado vida. No te pido que cumplas mis caprichos, te pido que cumplas los planes que diseñaste para mí, pues sé que bajo tu mirada seré feliz.

Mi plenitud en los días de alegría está en ti. Mi consuelo en los días de pena también está en ti. Tú Señor, eres lo que necesito para ser completamente feliz.

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