Reflexiones

Las mejores Reflexiones para la vida

Amor, Mujer, Psicología, Reflexiones, Salud mental

Después de los 40 no hay después ¡Es momento de vivir el presente con pasión!

A lo largo de nuestra vida experimentamos muchos nacimientos, vamos cambiando de piel, dejando ese antiguo yo para llegar a una versión de nosotras mismas más evolucionada. ¿Pero qué significa llegar a los 40 años? Sin duda ya no somos unas niñas, pero nuestro cuerpo sigue siendo joven y lo más importante, hemos alcanzado la experiencia, sabiduría y conciencia que nos lleva a una poderosa renovación.

Para muchas mujeres es la época más intensa y fructífera gracias a la confianza en sí mismas y porque saben exactamente lo que quieren de la vida, de sus relaciones románticas, con los amigos, familiares y en su área profesional. Se alcanza la etapa del amor propio, son capaces de luchar por sus sueños con una fuerza incontenible y saben expresar claramente sus deseos: son independientes. Es el momento preciso para ponerse en el centro de todo y atender sus prioridades.

Pensando en esto queremos compartir un muy especial texto de Fabrício Carpinejar sobre los cambios que experimenta el cuerpo y mente de una mujer después de los 40 años. Compartimos esta reflexión y esperamos que muchas mujeres se identifiquen. ¡Sigue leyendo!

Después de los 40 años, el pensamiento femenino cambia, se desintegra. La intimidad ya no es el rendimiento, el cansancio, es hacer lo que te gusta y de la manera que te gusta. Es disfrutar de diez minutos con la intensidad de una noche entera, es reconocer el rostro del propio deseo en la primera respiración, es optar por la sumisión por el placer puro, sin entrar en la neurosis de la disputa o el control.

Con el tiempo, hemos aprendido a celebrar en silencio, a festejar sin llamar la atención y a ser un VIP para nosotros mismos.

Tenemos que pedirle a Dios sabiduría, paciencia para tomar decisiones, porque son los hilos que tejen la vida.

La mujer de 40 años no ralentiza el ritmo de la intimidad. Puede leer un libro con la intensidad de un momento íntimo. Puede ver una película y hablar con la misma intensidad. Ella no tiene un momento para la sensualidad, la sensualidad es cada momento.

Desayunar no es sólo un desayuno, tiene su identidad, su ritual, un refinamiento de la historia de sus sabores. Desayunar con una mujer de 40 años es participar en su memoria, en sus elecciones.

Ya no necesita probar nada. Ella ya ha sufrido separaciones, y es consciente de que soporta el sufrimiento. Ya ha superado los desacuerdos familiares y es consciente de que la oposición es provisional. Ya ha recibido, regalado, entiende que el amor es puntualidad y que no debe decidirse por el otro ni por ambos.

La mujer de 40 años, cansada de las apariencias, cometerá excesos perfectos. Está más loca que la locura porque no se reprocha el día anterior. Ella es aún más sabia que la sabiduría porque no guarda la culpa para el día siguiente.

La belleza también se convierte en un estado de ánimo, un brillo en los ojos, un temperamento. La belleza es el resultado de la elegancia de las ideas, no sólo del cuerpo y de las características físicas. Ha encontrado suavidad dentro de la serenidad. La suavidad que es seguridad apasionada, confianza curiosa.

La risa ya no es tonta, sino atenta y misteriosa, demostrando la gloria de estar completa para acoger la alegría improvisada, lejos de la idealización, dentro de las posibilidades.

No hay una hoja de ruta a seguir, ni un mapa de intenciones y requisitos.

Está la ligereza de no explicar más la vida. La ligereza de poder descubrirse a sí misma de manera diferente, en lugar de cuestionar para confirmar las expectativas.

Ser tía o madre, estar soltera o casada no crea angustia. Los papeles sociales se quemaron con los borradores.

La mujer de 40 años es la felicidad de no haber sido. Es la felicidad de lo que dejó atrás, de lo que negó, de lo que vio que era prescindible, de lo que se dio cuenta que no tenía remedio.

Su encanto derivará más de su sensibilidad que de su ropa. Lo que ilumina su piel es su amor por sí mismo, su educación, su expresividad al hablar.

La belleza aumenta en carácter. La intrepidez que enfrentan los problemas, la facilidad que surge de la crisis.

La belleza es vanidosa en el lenguaje, en el buen humor. La belleza es vanidosa de la inteligencia, de la bondad.

Después de 40 años no hay después, es todo ahora.

Fabrício Carpinejar – Publicado en la revista Isto É Gente – Marzo 2014 p. 50 – Año 14 Número 706

Ser mujer es una dicha enorme, somos seres impresionantes con una capacidad de sentir y pensar como ninguna otra. Somos la vida transformándose, tenemos la fuerza y la sabiduría para cambiar todo y a todos a nuestro paso. Solo necesitamos comprender nuestro poder, amarnos profundamente en cada etapa, respetarnos y vivir plenamente.

Llegar a los 40 años es una nueva y emocionante época donde podemos disfrutar de nuestro presente sin restricciones. Esperamos que puedas verte reflejada en esta reflexión y descubras en ti todo ese valor inexplorado.

¿Qué te ha parecido este texto de Carpinejar? ¿Te identificas con esas palabras? ¿Crees que llegarás a sentirte así cuando tengas 40 años? Anímate a dejarnos tu comentario y comparte este artículo con otras hermosas y valiosas mujeres.

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén