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Salud mental

Piensa lo que quieras de mí, eso no cambia quien soy

Aprender que nuestro valor no está en los cumplidos que recibimos o en las decepciones que no causamos toma mucho tiempo. También es desgastante y una pérdida de energía realizar incansablemente ese ejercicio de intentar agradar al otro. No todo el tiempo podemos llenar las expectativas de los demás y eso está bien. 

Por supuesto que no podemos vivir de forma aislada en una burbuja, despreciando a todos los demás, pero de vez en cuando se necesita mucha confianza en sí mismo para condenar cada demanda sobre nosotros y adquirir un sentido propio. Independientemente de lo que los demás esperen de nosotros, necesitamos darle fuerza a nuestra forma de ser y elegir. 

Una vez leí la siguiente frase: “La autoestima no significa ‘les agradaré’. La autoestima significa: ‘Está bien si no les gusta’”. Y de eso se trata.

A veces deseamos con tal intensidad ser aceptados, que nos olvidamos de lo más importante, ser nosotros mismos. Cuando nuestro deseo de ser amados por otros supera nuestro respeto por nosotros mismos, olvidamos cómo establecer límites, cómo decir no, cómo protegernos y seguir nuestros propios deseos. 

Es realmente muy cruel vivir preocupados por lo que la gente piensa de nosotros. Los demás pueden pensar lo que quieran, pueden amarme u odiarme, eso no cambia quien soy. 

Vivir con ganas de agradar nos convierte en títeres que satisfacen los caprichos de los demás. Siempre habrá alguien a quien decepcionar cuando intentes ser tú mismo, pero eso no le resta valor a lo que eres. Debes aceptar que no eres infalible, también cometes errores, eres imperfecto, tienes límites y eso está bien. Cuida de tu familia, tus amigos y dales todo el respeto que merecen, pero no te alejes de quien eres solo por complacer y no criticar. 

No eres Dios, así que no puedes controlarlo todo. Ni siquiera es saludable intentarlo. Da tu mejor esfuerzo, aprende de tus errores, perdona tus limitaciones y sobre todo respeta tu tiempo. Decir NO es un derecho que nadie puede quitarte, la palabra “no” existe por una razón, úsala sin remordimiento. Las personas que verdaderamente te aman y te respetan entenderán que puedes decir no puedo o no quiero hacerlo. 

Esto es el amor propio. Tener la conciencia de que no siempre serás aceptado como te gustaría, pero al mismo tiempo entender que está bien, que no pasa nada malo. Lo importante no es quedar bien ante los ojos de todo el mundo, sino saber perdonarse a uno mismo cuando algo sale mal. Existe un dicho popular que remarca “Sé buena persona, pero no pierdas el tiempo comprobándolo”. Así que, en última instancia, se trata de sentirte bien con quien eres y tus decisiones. 

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