Todos en algún momento hemos recibido las señales físicas cuando estamos muy enojados y coléricos por ejemplo: sudar las manos, la respiración se agita, la cara se enrojece, los músculos se ponen tensos, se nubla la vista o sientes un vacío en el estómago entre otros. 

En este estado es bueno aplicar la técnica del semáforo, la cual nos alerta cuando estamos muy enojados y en base a esta comenzamos a controlar nuestras emociones. Esta técnica no se centra solo en la situación emocional de la persona, sino que trata de lograr mejorar el comportamiento ante situaciones buenas o malas. 

Este método no solo es bueno para los adultos, también para los niños incluso se utiliza mucho para enseñarles a gestionar sus emociones negativas. En este artículo te mostraremos cómo utilizar la técnica del semáforo tanto en niños como adultos. 

A continuación, debemos asociar los colores con las emociones y la conducta: 

1. Rojo: Pararse

En este caso, el semáforo nos indica que debemos detenernos y controlar la emoción por ejemplo en los adultos: cuando estamos molestos con sentimientos de rabia o ira y queremos agredir a alguien lo mejor es tomarse un tiempo fuera y no drenar la ira con quien esté a nuestro lado. 

En los niños esto ayudará a que cuando vean las señales de la luz roja se detenga y así hacer que el niño sea consciente de su estado. Si notamos que la rabia lo está controlando y no cambia su actitud, se enfrentará a una consecuencia.

De no parar, la penalización deberá ser impuesta y es cuando definitivamente le mostraremos el color rojo. El semáforo se puede elaborar con papel y colores.

2. Amarillo: Pensar 

Después de detenerse es el momento de pensar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo. Para los niños que están agitados y no han salido de su estado es mejor darles un tiempo para que se calmen.

Una vez que esté tranquilo lo invitamos a pensar y dialogar la situación, haciendo que se conecten con la emoción que esa persona o situación lo hizo sentir. 

3. Verde: Solucionar

Después de tomar un tiempo para pensar surgen otras alternativas para solucionar el conflicto o problemas. En esta fase se busca la mejor solución a lo que nos molesto, por ejemplo: hablar con esa persona que nos hizo enojar y desde nuestra emoción decir lo que sentimos.

En el caso de los niños luego de hablar y recibir explicaciones sobre lo que se plantea se busca la mejor opción. Si el niño se mantiene así le podremos mostrar el color verde y felicitarlo por su autocontrol. 

Para concluir, esta técnica nos enseña sobre la inteligencia emocional y el autocontrol, siendo un método que se aplica en múltiples casos y dándonos resultados positivos. Lo más importante es no dejar que la conducta negativa avance y que la persona pueda cambiar su forma de comportarse controlando sus emociones. 

Publicado por Natalie De Nobrega

Licenciada en Psicología

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